UN PROMETEO, POR FAVOR

CUANDO PROMETEO SE HACE NECESARIO

Me contaba mi profesor de filosofía la necesidad y la actualidad casi anacrónica de la mitología y cómo de aquellas primeras historias surgieron estas nuevas religiones, tan necesarias para el ser humano como su propia necesidad de imaginar. De entre todas aquellas historias, recuerdo con gran cariño y hasta esperanza una en especial, la que le da el nombre a este blog, Prometeo, creador de los hombres y protector incansable de sus criaturas, todo entrega, ingenio, bondad y desprendimiento, siempre menos cuando pide a Hércules que le ayude con su castigo y le libere de sus cadenas y del águila que día a día le arranca el hígado (qué curiosa metáfora la del águila que extermina y castiga), expulsado del Olimpo por los pecados de sus progenitores y volcado en el ser humano en el que tenía una confianza extrema, inagotable, eterna.

Cuentan los grandes poetas griegos que este tal Prometeo, hermano de Epimeteo, creó a los seres humanos y los cuidó, y les enseñó como curarse, cómo utilizar los medicamentos, cómo ganarse el sustento adiestrando las bestias y cultivando la tierra, cómo interpretar las señales del cielo, les enseñó el arte de la minería, les entregó las cualidades buenas y malas que pidió a los animales,… en fin, les entregó formación, sanidad, trabajo y una personalidad y forma de ser únicas (no todos los representantes de los seres humanos han logrado tanto). Los dioses, que de todo quieren sacar tajada, se reunieron con los humanos para pedirles pleitesía a cambio de su protección y Prometeo, su presidente, trató de engañar a Zeus sacrificando un toro del que pretendía entregarle a él los huesos y el estómago y a los humano las mejores partes del animal. Este dios parricida tan vengativo por naturaleza, decidió que no le daría el último de los dones divinos que los hombres necesitaban, el fuego, y Prometeo decidió cogerlo prestado por su cuenta para que su pueblo pudiese vivir como se merecía, a pesar de que sabía que el  castigo sería terrible, pero el sacrificio es algo inherente al defensor y al redentor. Además de condenarlo a la soledad mandó a su hermano Epimeteo una caja con Pandora que llevaba todos los males del mundo y dejó salir todos esos males, pero encerró para siempre la esperanza, que sólo se les daría a los hombres en pequeñas dosis, no fueran a vivir por encima de sus posibilidades. Esta fue la manera de los hombres de explicar su mundo, su creación, su existencia y su necesidad de contar con alguien que los proteja; para elegir al  sucesor del condenado Prometeo inventaron una cosa llamada democracia, tan necesaria como injusta y disfuncional.

Desde aquellos tiempos hasta ahora ha llovido mucho, por encima de nuestras posibilidades de aceptación, y han cambiado mucho las cosas. Los Prometeo de ahora se buscan grandes campañas de imagen y marketing, se asocian con los dioses y a quienes le roban el fuego es a los hombres. Prometeo, elegido entre todos como el que debe protegernos y darnos esa sanidad, formación, trabajo,… es ahora el Zeus que antes era su enemigo, el Cronos que devora a sus hijos, no vaya a ser que les ocurra luchar por ocupar el Olimpo a estos desarrapados, y sus deseos de sacrificio han descendido hasta pasar de ser el sacrificado a convertirse en el sacrificador y sus promesas, de las que solo le falta casarse con otro hombre par haberlas incumplido todas, se quedan en el engaño de los de arriba a los de abajo.

Se buscan Prometeos que además de prometer cumplan, ¿voluntari@s? 

SOBRE-COGIDO

SOBRE COGIDO

Llevamos escuchando varias semanas la noticia de que el ex-tesorero del PP utilizó su cargo para enriquecerse y para, supuestamente, financiar las espectaculares campañas electorales del partido. A día de hoy, parece que esa cuasi-fantasía de la connivencia entre los poderes fácticos queda más que sobradamente demostrada. Ante todas estas abrumadoras noticias uno no puede más que preguntarse ciertas cuestiones que saltan de momento a la mente escuchando semejantes atrocidades:

  1. ¿a qué se debe la enorme coincidencia entre las fechas en las que ciertas empresas ganan contratos públicos y realizan donaciones al PP?
  2. ¿estamos pagando entre todos un sobre-coste para financiar de manera encubierta al PP?
  3. ¿en qué puede gastarse un  ser humano 38 millones de euros a lo largo de su vida?
  4. ¿la avaricia tiene límite? Y lo que es más importante ¿tiene cura?
  5. ¿Cómo, aquellos que se llaman representantes y defensores del pueblo, pueden robarle a manos llenas y vivir en el absoluto lujo mientras desahucian a miles de familias porque no tienen ni para pagar su vivienda?
  6. ¿es condición indispensable para gobernar España dejar la ética a la entrada de Moncloa o de Génova?
  7. ¿por qué, mientras al resto de ciudadanos nos mandan sobres con facturas, a ellos se las mandan llenas de billetes?
  8. ¿por qué el presidente del gobierno no denuncia a semejante personaje, al que se niegan incluso a nombrar? ¿de qué tiene miedo el señor Rajoy?
  9. ¿este país tiene solución? ¿podemos regenerar la podredumbre que se ha instalado en nuestras instituciones?

Y ante todo esto el acusado Rajoy nos presenta su declaración de bienes y de la renta para demostrarnos que no cobró nada en negro. Me pregunto si cuando le pregunten sobre su fidelidad matrimonial presentará el certificado de boda del registro civil. Para el caso viene a ser lo mismo, ni en uno ni en el otro pueden verse las faltas.

Creo que en estos momentos TODO dirigente del PP está SOBRE-COGIDO

LA NECESIDAD DE DIVIDIR

UN MIX EXPLOSIVO

Hace más de 3 siglos hubo un señor llamado Montesquieu que cansado de ver el mal funcionamiento de su sociedad escribió un maravilloso libro llamado “El espíritu de las leyes”. Maravilloso no por entretenido, ni siquiera por el lenguaje utilizado ni por la belleza de la prosa, maravilloso por las ideas que contenía. Este libro fue el inicio de la división de poderes en el mundo Moderno. Los jueces a juzgar, los políticos a gobernar y el parlamento a redactar leyes. Tantas fueron las mejoras de este sistema que hoy a nadie se le ocurre cuestionar que la división de poderes además de beneficiosa es necesaria (aunque nuestro gobierno siga manteniendo un anacrónico poder que le permite indultar a diestro y siniestro a amigos, socios y demás chorizos afines, sin dar ninguna razón más que su santísima voluntad).

Por suerte para él y por desgracia para nosotros, en la época de Montesquieu el ámbito privado y el ámbito público no vivían las situaciones que en nuestro país y en otros muchos estamos observando. La división entre los ámbitos público y privado (que nace con la conciencia de individualidad no de individualismo), surge como una necesidad tan clara como la de la división de poderes, pero pierde su sentido cuando ambos ámbitos en lugar de aspirar a objetivos dispares comparten sus aspiraciones. El ámbito público tiene como fin fundamental la defensa de los intereses de todos y todas, y en caso de no poder ser así, la defensa de los intereses de la mayoría, eso que llamamos democracia, pero cuando se desvirtúa lo público con intereses personales y partidistas, se pierde la confianza en las instituciones y la sociedad empieza a percibir que no es necesaria “tanta Administración”, al fin y al cabo, no están defendiendo lo que es de todos, sino su interés particular.

Si queremos que los ciudadanos vuelvan a confiar en la política, perdón, en los políticos, es absolutamente necesario que empecemos a darnos cuenta de que lo público y lo privado no es lo mismo, es más, suele  ser contradictorio. Necesitamos nuevas leyes que eviten que los altos cargos puedan favorecer a empresas privadas con dinero de todos y después acaben cobrando cifras millonarias en ellas (llámese rescate bancario par que me paguen conferencias, indultar a cambio de condonación de deuda, privatizar Endesa para formar parte de su Consejo o ceder los análisis clínicos a Unilabs para que me contraten cuando deje de ser consejero), pero sobre todo, más que nuevas leyes, necesitamos nuevos valores, una nueva ética. Precisamente aquellos que se muestran como el parangón de la ética en España (PP, Opus Dei,…) son aquellos en quienes estamos descubriendo mayores barbaridades (cuentas en Suiza incluidas).

Basta ya de permitir tanto recorte y tanta privatización, basta de tanta tontería, no es cierto que la gestión privada sea mejor que la pública, los que hacen buena o mala una gestión son los gestores, por eso necesitamos buenos gestores y buenos sistemas de gestión, y no enviados serviles del sector económico privado que desangren a nuestra sociedad para hacer(se) ricos a unos pocos. A todo aquel que defienda que la gestión privada de la sanidad es mejor que la pública le remito a conocer el famoso Modelo Alzira y todas las trampas estadísticas que pueden hacerse.

Señores gobernantes, no basta con parecer honrado, además hay que serlo.

 

IBARRA, PATENTE SOCIALISTA

IBARRA, PATRIMONIO DEL PSOE

Parece ser que a pesar de los muchos esfuerzos de ciertos diarios por censurar entre sus páginas a Rodríguez Ibarra, el ex-presidente resulta tan necesario para tener éxito en esta región como el aire para poder seguir respirando.

La semana pasada nos encontrábamos entre las páginas del diario HOY un artículo escrito por Manuela Martín, un análisis político que hablaba de un triángulo de actores, un triunvirato de presidentes autonómicos con extrañas relaciones entre ellos. A nadie se le escapa el intento, y aún más, el enorme esfuerzo del señor Monago por mostrarse a sí mismo como el sucesor de Ibarra y por mostrar a Fernández Vara como una antítesis a la buena política, las buenas costumbres y la manera correcta de hacer región y, de momento, parece que el verdadero gobernante de la Comunidad, su jefe de marketing, lo está consiguiendo. Pero ¿acaso se podría esperar otra cosa del dirigente de un partido sin historia o, más bien, con una historia que pretenden hacernos olvidar? A mí desde luego me parece normal, no creo que al señor Monago ni a ningún otro le resulte de orgullo personal mostrarse como sucesor de un franquista que firmaba sentencias de muerte, por muy fundador de su partido que sea. ¿Podríamos anhelar algo distinto de una persona tan simple que no puede encontrar una esencia propia si no es imitando a sus predecesores? Un imitador queridos lectores, un imitador que no consigue superar a sus originales. Mientras estaba en la oposición se dedicó a imitar a Fernández Vara hasta un punto tan esquizofrénico y enfermizo que llegó a copiarle la manera de ser, las propuestas, la agenda que seguía, la forma de expresarse y hasta el pin que llevaba éste en la chaqueta. Una vez gobernando optó por copiar las maneras y hasta las palabras de Rodríguez Ibarra, desde luego con bastante poco éxito aunque le eche muchos “collons”. En economía esta forma de hacer la cosas, no están mal vistas, se llama “benchmarking” y funciona en los casos en los que se hace adecuadamente, pero por desgracia para él, el actual presidente no es capaz si quiera de copiar adecuadamente. En el mundo político es otra historia, los ciudadanos buscan originalidad, nuevas propuestas y alguien capaz de ser sí mismo sin necesidad de parecer un paranoico imitador.

El señor Monago, aunque cristiano, no parece estar por la labor de cumplir el séptimo mandamiento y pretende adueñarse de lo que no le pertenece. Por mucho que le duela al señor Monago y, me atrevería a decir, a la periodista Manuela Martín, Rodríguez Ibarra es patrimonio del PSOE y si a alguno de ellos o a cualquier otro le queda alguna duda que se lo pregunte el propio ex-presidente.

En fin, resulta que sin Ibarra ni Monago ni la señora Martín saben qué decir, cómo decirlo o cómo venderse a ciudadanos y lectores, pero para su desgracia la patente Ibarra y la patente Vara son socialistas, todo lo demás, simples imitaciones con un buen plan de marketing, y como toda imitación, lejos de alcanzar la suela de los zapatos de sus imitados.

un post que se me pasó colgar, pero siempre actual

EL TRIUNFO DE LA ECONOMÍA DE MERCADO

“El gobierno saca a la venta los permisos de residencia: aquellos inmigrantes que compren casas por un valor superior a 160.000 euros obtendrán permiso de residencia en España”. Con esta alarmante noticia nos levantamos hoy los españoles, ofrecida en exclusiva en un primer momento por el diario Público.

A los españoles nos sobra alegría y nos falta altura de miras, de reflexiones, de investigación y, sobre todo, de lucha en demasiadas ocasiones. Detrás de cada perturbado anuncio en relación con el mundo social que hacen los gobiernos de este país hay siempre un bagaje ideológico y unas consecuencias, de sobra conocidas por sus autores, cuyo precio siempre pagan los más débiles.

Asistimos, boquiabiertos, pasmados, si lo prefieren, al triunfo de un sistema que, no conforme con llevarnos a la ruina, desea adoctrinarnos y dejar al animal racional que somos, en simplemente animal. Incluso aquellos que provenimos de las capas más bajas, económicamente hablando, de esta sociedad estamos cuasi-convencidos de que el capitalismo atroz no solo es el mejor sistema económico, es el único. Los programas de adoctrinamiento y control perpetrados por los poderes económicos mundiales, quienes al final son el único gobierno mundial absolutista, no elegido y perpetuo, han surtido un efecto incluso mayor del esperado. Los hijos de los obreros de este país, creen al pie de la letra todo lo que sus controlados medios de comunicación les cuentan y, de ahí la irracionalidad de esta época, no se preguntan, no se cuestionan nada. El mayor de los triunfos del capitalismo ha sido hacer creer a los jóvenes, y a los no tan jóvenes, que todo se puede comprar y vender, que todo tiene un precio, que la oferta y la demanda son dogmas universales y que la competencia es la madre de todas las virtudes. No nos encontramos inmersos en una crisis de falta valores, como algunos auguran, nos encontramos en una crisis de cambio de valores, cambios tan rápidos y tan profundos que desnaturalizan al propio ser humano, gregario, social y solidario por naturaleza. El sistema es capaz de hacer creer a sus súbditos que la competencia es buena cuando se da entre los trabajadores y los estudiantes y al mismo tiempo que las grandes empresas multinacionales (que, por consiguiente, forman oligopolios) son la panacea universal. Ha sido capaz de poner de acuerdo a las empresas (quienes se suponen competidoras por propia definición) y a los trabajadores en contra de sus pares, ha sido capaz de hacer perder la fe en la política y en los sindicatos, en los políticos y sindicalistas, ha sido capaz de hacernos ver como algo normal que una persona gane cientos de millones  euros al año mientras otras sobreviven gracias a la caridad (si se lo ha ganado…), ha logrado que lo que antes eran derechos sociales asumidos por todos ahora se convierta en producto del mercado, donde quienes pueden pagarlos los tienen y quienes no, se condenan a la pobreza (llámese vivienda, sanidad, educación, dependencia, pensión,…) detrás de cada medida hay un fin, siempre legal, tan legal como injusto. No debe ser difícil cumplir la ley cuando es uno mismo el que la hace y la controla a través de su enorme poder económico.

Detrás del recorte educativo está el interés por conseguir obreros menos cualificados (más baratos) para la producción, detrás del recorte sanitario pagar los favores y financiaciones de campañas de una cadena de hospitales privados española, detrás de esta medida expulsar a los inmigrantes que aún viven en España, o ¿acaso conocen algún sin papeles que venga a España con 160.000 euros? ¿Creen de verdad que alguien con esa suma de dinero se arriesga a perder su vida en una patera por venir a este país? ¿No piensan que con ese dinero viviría mejor en su país?  Siempre queda la posibilidad de la hipoteca ¿Conocen a alguien que haya conseguido una en los últimos 3 años? Se vende ser español. Sin duda alguna, este gobierno, fiel sucesor de su franquista fundador (despedido como demócrata, un demócrata que firmaba sentencias de muerte y censuraba libertades), gusta poco de aquellos que son diferentes, al menos si esa diferencia no viene adornada por un fajo de euros lo suficientemente cuantioso como para ser considerado un señor (y pasan de ser llamados inmigrantes a ser considerados turistas, de ser “moros” a ser “árabes, todo suena mejor cuando viene acompañado del finero). Y ante esta barbarie, los españoles, boquiabiertos, seguimos dejando que se nos caiga la baba y resbale por nuestra mejilla tirados en nuestro sofá, frente a una tele de plasma, hasta que nos toque también que nos echen de ese sofá y de esa casa.

 

MIEDO AL NACIONALISMO

YO TAMBIÉN TENGO MIEDO AL NACIONALISMO

            Juan Benyto, doctor  en Derecho por la Universidad de Bolonia y una persona poco sospechosa de ser de izquierdas, escribía en el año 1980, “el nacionalismo, como símbolo patriótico y exacerbado del amor a la patria, es, por definición, de derechas” (CIU, PNV, PP,…). Podrán disfrazarse con signos, algunas ideas y hasta nombres de la izquierda, pero nunca podrán ser considerados de izquierdas como tales.  La razón fundamental es que el sentimiento nacionalista es un sentimiento de amor a la nación propia que nace del odio a la nación de al lado y de un sentimiento de superioridad que solamente es posible considerando presupuestos ideológicos de derechas. ¿Cómo podrá defender valores como la igualdad, la libertad y la solidaridad quien desea imponer sus ideas al resto de su población, quien se siente por encima y quien arguye  como causa de su independencia que aporta más de lo que recibe?

Muchos se habrán sorprendido de lo rápidamente que CIU y ERC han llegado a un acuerdo de gobierno, a mí, personalmente, no me ha sorprendido lo más mínimo. No me ha sorprendido, porque detrás de las ideologías y banderas que dicen defender se encuentra un mismo sentimiento de odio hacia quienes en el siglo XVIII le impusieron un sistema del que no se sentían parte (Decretos de Nueva Planta) y la misma aspiración de egoísmo y falta de solidaridad. Solo le deseo a Cataluña, que, decida lo que decida, sea capaz de hacerlo desde la responsabilidad y desde la libertad y que sea lo suficientemente inteligente como para poder darse cuenta a tiempo que detrás de toda esta pantomima sólo se esconde una amenaza que se le escapó de las manos a un señor de honorabilidad más que cuestionable. La solución a la cuestión independentista de Cataluña es sencilla, se mide en euros por ciudadano, curiosamente medida utilizada para todo por los señores del nacionalismo español para intentar privatizar todo el sistema de Bienestar Social y para imponer el repago en casi todos los servicios básicos que ya veníamos pagando con nuestros impuestos.

Lo dicho, me da miedo el nacionalismo, porque me da miedo la derecha, pues en este país nunca hemos sacado nada bueno mientras han gobernado los defensores de las grandes fortunas y de la desprotección social.

Soy de izquierdas, porque no me siento superior a nadie, creo en la igualdad y la libertad y, sobre todo, porque creo en la solidaridad como único mecanismo capaz de repartir justicia en nuestra sociedad.

 

PSOE, TRAICIÓN Y CONFIANZA

PSOE, TRAICIÓN Y CONCIENCIA

Decía el escritor Sergio Faccio, que “la más deplorable e imperdonable de las traiciones es la traición a sí mismo”, tan imperdonable que no solo los demás no son capaces de olvidarla, sino que no la olvida nuestra propia conciencia. Si Faccio fuera analista político no podría haber sintetizado mejor la esencia de la situación actual del Partido Socialista Obrero Español a día de hoy, un partido cuyos dirigentes parecen no querer ver lo que los ciudadanos le dicen elección tras elección.

Son muchas las razones que se han venido barajando sobre la debacle sufrida en este último año, tanto desde dentro del partido como desde los propios medios de comunicación. Sin embargo, la verdadera razón de la disminución de votos del partido, que al final no es más que la pérdida de confianza de los ciudadanos, no es más que la sensación de traición de esa misma confianza. El PSOE ha perdido las elecciones única y exclusivamente por haber traicionado esas cuatro letras que forman un acrónimo tan denostado a día de hoy y del que tantos fieles seguidores empiezan a renegar. Detrás de cada una de esas letras hay décadas de esfuerzo y trabajo por conseguir un posicionamiento en la mente del ciudadano y lograr una ideología y una imagen de marca fuerte. Este partido ha caído de una forma tan brutal por traicionarse a sí mismo y, por consiguiente, traicionar a todos aquellos que creyeron en él ciegamente.

Perdimos las elecciones cuando dejamos de ser un PARTIDO y nos convertimos en una agencia de empleo, un grupo de interés económico y una marioneta al servicio del poder real fáctico.

Perdimos las elecciones cuando dejamos de ser SOCIALISTA para convertirnos en defensores acérrimos del capitalismo atroz e indiscriminado que presiona y demoniza a los sindicatos y a los trabajadores, cuando congelamos las pensiones a los jubilados, cuando bajamos el sueldo a los funcionarios, cuando hicimos una política económica orientada a la gran empresa en lugar de a Pymes y trabajadores, cuando hicimos de nuestra política económica la continuación de la “barbarie pepera”.

Perdimos las elecciones cuando dejamos de ser OBREROS y nos hicimos más amigos de Botín y sus secuaces que de la clase trabajadora, salvando bancos y dejando hundirse a millones de familias con medidas que sabíamos de antemano que no iban a funcionar.

Perdimos las elecciones cuando dejamos de ser ESPAÑOL y empezamos a mirar por los intereses de unos pocos nacionalistas en lugar de mirar por el bien común y general de todos los ciudadanos.

Recuperar estas siglas no va a ser tarea fácil, ni siquiera es una tarea segura, pero de la recuperación de todas y cada una de estas letras depende el futuro del PSOE y el de millones de ciudadanos, de recuperar estas letras depende que tengamos que seguir pidiendo perdón o siendo alternativa, de recuperar estas letras depende que nuestra conciencia consiga perdonarnos mediante la expiación de nuestras culpas o nos hunda para siempre en un abismo de desilusión y desencanto.

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